
Cuida lo que ocupa tu mente
"En esto Pensad"
10/25/20265 min read
“Cuida lo que ocupa tu mente”
Filipenses 4:8
«Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad»
¿Qué estás dejando entrar en tu mente?
Vivimos en una época en la que nuestra mente recibe información constantemente: redes sociales, música, películas, conversaciones, amistades y preocupaciones.
Muchas veces cuidamos nuestra apariencia, nuestra ropa y lo que los demás piensan de nosotros, pero nos olvidamos de cuidar nuestros pensamientos.
La pregunta es:
¿Qué está ocupando tu mente cuando nadie te está mirando?
Lo que pensamos influye en lo que sentimos, en las decisiones que tomamos y en la manera en que nos relacionamos con Dios y con los demás.
Pablo, al escribir a los filipenses, nos enseña que no debemos permitir que cualquier pensamiento controle nuestra vida. Tenemos que aprender a enfocar nuestra mente en aquello que agrada a Dios.
1. No todo lo que consume tu mente te edifica
Pablo comienza diciendo: «Todo lo que es verdadero».
En las redes sociales podemos ver vidas aparentemente perfectas, escuchar opiniones que nos confunden y encontrarnos con contenidos que alimentan la envidia, el enojo o la comparación.
No todo lo que vemos en internet es verdad, no toda opinión es sabia y no todo lo que es popular nos conviene espiritualmente.
1 Tesalonicenses 5: 21-22 “Examinadlo todo, retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal. No aceptes todo lo que ves, escuchas o lees sin evaluarlo a la luz de la Palabra de Dios.
1 Corintios 10:23 “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.” Que algo esté permitido no significa que sea beneficioso para tu crecimiento espiritual.
Salmos 101:3 “No pondré delante de mis ojos cosa injusta.” Debemos ser intencionales con aquello que elegimos mirar y con el contenido al que le dedicamos nuestro tiempo.
Un joven cristiano no debe preguntarse solamente si algo es entretenido, sino también si es conveniente y edificante para su vida.
Deberiamos Preguntarnos:
¿Lo que estoy mirando me acerca a Dios o me aleja de Él?
¿Las conversaciones que tengo me ayudan a crecer o me llevan a hacer lo incorrecto?
¿Estoy creyendo mentiras sobre mí mismo, sobre los demás o sobre Dios?
No se trata solamente de dejar de consumir cosas malas, sino de aprender a elegir aquello que nos hace crecer espiritualmente.
2. La pureza comienza en los pensamientos
Pablo también habla de todo lo que es puro, justo y amable.
Muchas decisiones equivocadas comienzan con pensamientos a los que les damos lugar una y otra vez. Por eso, cuidar nuestra mente es parte de nuestro crecimiento espiritual. Esto no significa que nunca tendremos pensamientos equivocados, sino que debemos aprender a reconocerlos y no permitir que gobiernen nuestras decisiones.
Jesús enseñó que lo que hay en el corazón tiene importancia delante de Dios.
Mateo 5:8 “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” Dios se interesa por la sinceridad y la limpieza interior, no solamente por las apariencias.
2 Timoteo 2:22 “Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la Justicia, la fe, el amor y la paz con los que de corazón puro invocan al Señor”. La Biblia no solo nos dice que nos alejemos de lo malo, sino también que busquemos la justicia, fe, amor y paz.
Gálatas 5: 22-23 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza…” Nuestros pensamientos y decisiones deben contribuir a desarrollar un carácter que refleje a Cristo.
Esto también se relaciona con nuestras amistades, nuestras relaciones sentimentales y nuestra manera de tratar a los demás. La pureza Cristiana no es solamente evitar determinadas acciones. Tambien es aprender a amar correctamente, tratar a los demás con respeto y cultivar intenciones que le agraden a Dios.
Podemos preguntarnos:
¿Estoy alimentando resentimiento contra alguien?
¿Estoy permitiendo que los celos o la envidia controlen mis pensamientos?
¿Estoy pensando en cómo agradar a Dios o solamente en cómo agradarme a mí mismo?
Cuando aparezca un pensamiento que no nos edifica, podemos llevarlo a Dios en oración y decidir no alimentarlo.
3. Tu mente necesita ser alimentada con la Palabra de Dios
Pablo no se limita a decirnos qué debemos evitar. También nos indica en qué debemos pensar.
Esto es fundamental: no podemos llenar nuestra mente únicamente con preocupaciones, entretenimiento y opiniones del mundo, y esperar que nuestra vida espiritual crezca por sí sola.
Necesitamos alimentar nuestra fe con la Biblia, la oración, la adoración y las conversaciones que nos animan a seguir a Cristo.
Una mente que se alimenta constantemente de la verdad de Dios tiene una base para discernir, enfrentar las dificultades y tomar decisiones sabias.
Por ejemplo, cuando pensás que no tenés valor, recordá que sos una persona creada por Dios y que tu vida tiene importancia.
Cuando estás preocupado por el futuro, recordá las promesas de Dios y buscá su dirección.
Cuando sientes enojo, buscá la manera de responder con sabiduría y amor.
No siempre podemos elegir el primer pensamiento que aparece, pero podemos aprender a decidir qué pensamientos alimentamos y cuáles no dejamos gobernar nuestra vida.
Salmos 119:11 “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti”. Guardar la Palabra de Dios en nuestro interior nos ayuda a recordar su verdad cuando enfrentamos decisiones o situaciones difíciles.
Colosenses 3:2 “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” Nuestras prioridades deben estar orientadas por Dios por los valores de su Reino, no solamente por las cosas pasajeras.
Romanos 12:2 “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” Dios puede cambiar nuestra manera de pensar para que aprendamos a discernir su voluntad.
Josué 1:8 “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditaras en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” No alcanza con leer la Biblia, debemos meditar en ella y llevar sus enseñanzas a la práctica.
Aplicación
Durante esta semana, antes de dedicar tiempo a un contenido, una conversación o un pensamiento recurrente, pregúntate si te ayuda a vivir de acuerdo con Filipenses 4:8.
1 Verdadero: ¿Es verdad o estoy creyendo una mentira?
2 Honesto: ¿Es digno y correcto?
3 Justo: ¿Me ayuda a actuar con justicia?
4 Puro: ¿Es limpio delante de Dios?
5 Amable: ¿Me ayuda a tratar a otros con amor?
6 De buen nombre: ¿Es algo digno de respeto?
7 Digno de alabanza: ¿Es algo que honra a Dios?
Conclusión
Una mente renovada es una vida transformada. Filipenses 4:8 Nos enseña que debemos prestar atención a aquello que ocupa nuestra mente. Proverbios 4:23 nos llama a guardar nuestro corazón; Romanos 12:2, a renovar nuestro entendimiento y colosenses 3:2 a poner la mira en las cosas de arriba.
Un joven puede asistir a la iglesia, conocer canciones cristianas y leer la Biblia, pero necesita llevar esa fe también a sus pensamientos cotidianos. Dios no quiere solamente cambiar lo que hacemos delante de los demás; quiere transformar nuestro interior.
Frase para recordar:
«Con lo que alimentas tu mente termina influyendo en la dirección de tu vida. Elegí alimentarla con aquello que te acerca a Dios».
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